Especímenes de segunda clase

Instructivo

Tus párpados caídos y tus arrugas
son más terribles que una guerra
Sostén tu rostro con hilos, Mujer
y rejuvenece cinco años cada tres.

Redúcete hasta caber dentro de un frasco
deshazte de dos de tus costillas
llena tu cuerpo de navajas y agujas
mutila un trozo de ti en cada ducha.

Fruncir el ceño acumula escombros
reír mucho espanta las visitas
mejor no hables ni te muevas
los buitres prefieren carne quieta.

La otra

En el vientre devoré a mi hermana gemela
tengo dos corazones y dos pares de pulmones,
tengo un eco como agujas en la nuca,
una orquesta sinfónica en mi pecho
que inhala dos veces y exhala solo una.

Veo una silueta de pie frente a mí
con sus extremidades extendidas,
todos los ojos del mundo encima
en una morgue insectaria
que busca especímenes de segunda clase.

De ser señorita


Trazo una línea por mi cráneo
derecha hacia mi columna
hasta más abajo de las rodillas
por dentro en la garganta
como ácido revuelve el estómago
como dolor adolescente en los pechos
o nostalgia en la tacita rota.
Vergüenza de mis brazos lanudos
culpabilidad en mis caderas
lágrimas de feliz cumpleaños
vulnerabilidad, lavar el primer sangrado.
Rabia silenciosa al poner la mesa
pero comer en el plato picado:
es deseo de muerte y perfección
pararse recta y decir que sí
o degollar la vaca con mis propias manos
para al fin tener el trozo más grande.