A la Susana la conocí almorzando algo chancho con la Cata, en las faldas del Santa Lucía. Ella estaba semi desnuda entre unas enredaderas. En ese entonces se llamaba Barbie y parecía escapar de una vida burguesa llena de fiestas decadentes. La sentamos con nosotras para compartir un pito a modo de sobremesa. No hablaba…
Cuento
De piedra
Llegué allí por casualidad. Entré al almacén a comprar cigarros y ahí estaba pegado en la pared: «SE ARIENDA PIESA A HOMBRE SOLO O MUJER SOLA. PRESIO COMBERSABLE. LLAMAR AL…». Soy un hombre solo. Llamé. Conversamos. Me quedé. La casera era una anciana de pelo blanco, de unos ciento cincuenta o doscientos años, delgada, arrugada,…
Trucos de magia
Un sábado de noviembre, Daniela dejó inconcluso uno de los capítulos de su tesis de Magíster en Literatura y prefirió salir a juntarse con sus amigos de la Universidad, quienes arrendaban hace poco un departamento compartido en Ñuñoa. A sus 25 años ya había logrado gran parte de las aspiraciones que cualquier mujer de su…
San Sebastián
Las vacaciones en Parral partían, alegremente, con mi papá manejando mientras escuchábamos a todo chancho las radios rurales que mi mamá se encargaba de sintonizar mientras avanzábamos por la carretera. Con mi hermana, en los asientos de atrás, nos sacábamos las zapatillas, comíamos Super8 y tomábamos Kem Piña. Por el contrario, las vacaciones siempre terminaban…
Algo va a salir mal
Le decían Bicho. Le decían así porque era chico y no pasaba del metro sesenta. Tenía la cara llena de erupciones propias de la edad y una de esas voces que rozaban la femineidad, aguda como el aguijón de un bicho. No le podían decir de otra forma. Y ese día estaba seguro de que…
Autorretrato
¿Quién soy? Sé que me llamo Nora García. Me comparo, sin embargo, con Frida Kahlo o con Anaïs Nin: me complace y me repugna, a la vez, mi narcisismo, pero el de ellas más aún. Un narcisismo sustentado en los fetiches. Para Nin, son el perfume y el papel con que escribe los diarios –la…
¿No ves que me preocupo por ti?
Parecía una noche normal. Yo estaba sola, como de costumbre, y miraba por la ventana de mi departamento ubicado en el tercer piso. Estaba cansada luego del turno en el supermercado, pero, al menos, la población estaba silenciosa a esa hora.Hasta que escuché los gritos.Dos mujeres discutían. Se increpaban engaños, falta de tiempo y las…
