El corazón de Napoleón retumba siguiendo el ritmo del tamborilero. Frente a él se dibujan humildes granjas de adobe. Los campesinos huyen atemorizados. Aquellos más irracionales cargan sus carros con leche y trigo; otros, los más inteligentes, suben a sus hijos a hombros y corren a toda velocidad sin siquiera mirar atrás. El emperador espera…
Cuento
El escondite
Espera ¿lo hacemos a escondidas? Si es que prometes contar hasta diez, puede ser que te descubra y que tú me descubras también. ¿Eso es posible? ¿descubrirse simultáneamente? Sí, eso es amor. Amor a la sabiduría plenamente asociada a las investiduras libidinales arcaicas. El rey Neptuno ruega el silencio de Eros y propone hacer una…
La casa amarilla
Si fuéramos solo un relieve extraño de una pincelada arcaica, entonces diríamos que no a la ciudad que anda a gritos grises. Un poco más allá de colores siúticos, ya no se pinta ni se raya. Alguien se impone como un vidrio roto en el suelo de la casa amarilla. Alguien se inmiscuye entre el…
Punky veranista
– Sí, esta vez sí te creo. Ya no hueles a tabaco de vainilla. Mi tía Isabel dice que dejó de fumar. Lo dice todos los días. Yo siempre hago como que le creo, porque me parece que lo último que se debe hacer con una enferma es cuestionarla. Es cosa de un par de…
El cielo escarlata
PARA ANDRÉS, MI QUERIDO AMIGO, ÉL DE LAS EXPLICACIONES INCIERTAS. Han pasado doce años desde que María se conoció con Carlos en esa fría estación de invierno que pintaba la pálida ciudad de Buenos Aires. En aquellos años su amor por el Che Guevara, el movimiento de las madres de Plaza de mayo, la música…
Mi dulce Adriana
La había conocido hace cuarenta años, y jamás imagine que sería mi esposa. Adriana, así se llamaba. Prefería los libros, los chocolates, y los días de primavera. Yo le resultaba un tipo aburrido, ese que jamás invitaría a su casa, por temor a que se marchitaran sus dalias. Esa tarde, aceptaría salir conmigo al restaurante…
El Reloj
Habían pasado tres semanas desde el accidente y ya había vuelto a la calle. Por primera vez desde ese día, decidió salir solo y para peor, de noche. “El cuerpo lo necesitaba”, se decía a si mismo, por más de que aún se encontraba con algunas secuelas de lo que pasó con su hermano, así…
Andar con los perros
¿Dónde anda mi papá?, pregunto, pero mi hermano ni se inmuta, se queda viendo la tele con la cara pálida, no pestañea. Pienso que su cabeza caería muerta si no fuera por el respaldo del sillón. Debe andar paseando al perro, me dice, mientras pasan comerciales por la pantalla. No sabe a qué hora podría…
Migración de células cancerígenas
Eso del funeral me lo dijiste luego que se murió un tío tuyo y me obligaste a acompañarte al entierro. Al tipo ni lo conocías tanto pero tenías que estar allí, fingiendo una cara de llanto contenido frente a tus familiares. La representante de la funeraria llevaba una carpeta que abría a cada momento para…
Analía
La última vez que vi Analía en las calles de Londres no sabía que estaba embarazada. Vaya, qué iba saberlo, si cuando hacíamos el amor siempre estaba ebrio. Quizás, el recuerdo de Dolores seguía atormentando mi alma y la pobre Analía era un dulce consuelo a mi dolor. Analía ayer me escribió una carta desde…
