– Déjame sola Mi niñita era buena alumna, tenía buenas amigas, un gran futuro por delante. “Ya está grande”, pensé, “tengo que dejarla recorrer el mundo sola, que tenga experiencias”. No creí que nada le fuera a pasar. Debí ir a buscarla cuando me dijo que se les hizo tarde, ¡si hasta el pololo la…
Cuento
Zona de encuentro
Tomé asiento en una de las tantas butacas ubicadas en la platea baja. Tuve la suerte de quedar justo al medio de la fila, y de que la persona sentada frente a mí no era lo suficientemente alta como para taparme el escenario, cosa extraña ya que,con mi metro sesenta y cinco de altura, era…
Cuando me encadené en tribunales
Un día me pidieron de una agrupación amiga si podía yo estar en una actividad en los tribunales chilenos de justicia y yo dije; “sí, acepto”. Una ronca voz me dijo que nos llamarían por teléfono la noche anterior para ponerse de acuerdo y que nos íbamos a encadenar cuando nos dieran la orden (¿Encadenar…
El último árbol
A mí amado amigo, el del sur del continente. Había recorrido las calles del centro de la ciudad con la ilusión de encontrarse con Azul aquel atardecer en que la lluvia acompañó sus lágrimas. Sabía que era una apasionada por las calles de la Candelaria, fuente de inspiración de sus retratos. Al llegar al centro…
Mente
Las gotas golpean mi cara, me encuentro bien. Puedo percibir lo bonito que es aquí. El río me atrapó en su inmensidad y, realmente, me deja navegar por toda su diversidad. El arriba se ve bien, las nubes negras le dan ese «no sé qué»; puedo verlas reflejadas en él, puedo verlas danzar junto a…
Epitafio para seis
Ahí estaba ―como siempre― el inmensurable horizonte difuso entre acordeón de azules y camanchaca. Sin fronteras, incorpóreo, vertiginoso, meciéndose en un vaivén hipnótico y cantando su canción que nunca calla. Esta vez, célebre y armonioso, arrullaba tiernamente al recién nacido ballenato nebuloso. Una docena de titánicas ballenasirrumpían en la cuna acuosa con su celebración de…
El marco de cristal
Recuerdo que, en el sueño, entraba desde un pasadizo estrechísimo hacia un cuarto simétrico y ortodoxamente limpio y, en su techo, había un marco de cristal ganado en la esquina. El brillo que entraba por este golpeaba en la pared derecha y el resplandor se esparcía por el resto de la habitación. Recuerdo que, también,…
Atenedorizar
Dedicado a Catherine, la persona que me inspira con su existencia, me motiva a seguir escribiendo y abriga con su amor. – Me gustaría que me atenedorices. – ¿Que haga qué? Era primavera, pero el sol ya estaba presagiando el calor abrasador del verano. Santiago parecía un horno y los ciudadanos eran sacos de carne…
Hidratación
Con una pierna semiflectada retarda el orgasmo queriendo expandir el placer por todo su cuerpo mientras la suela de su bota plástica se equilibra sobre un poste de madera. Sostiene en su mano izquierda un cigarro y en la derecha la manguera que vierte el agua sobre el jardín de su patrón. El hombre mira…
