Aun no siendo primavera me han florecido los huesos: hermosos, perlados y poderosos. Toda una ceremonia por acontecer. Una cadena de hechos primordiales, una lista sin fin de cuerpos invisibles. Cuando pediste una opinión, los labios sellados e ignorantes fueron la respuesta. Entonces, sin más, robaste mis ojos, detrás de ellos explotaron constelaciones, insoportables aullidos…
